sábado, 12 de enero de 2019

Libros que leí en 2018

Hola a todos/as.

Como creo que va a ser costumbre año tras año en este blog, hoy traigo unas reseñas de los libros que leí en todo el 2018. En lugar de publicar reseñas individuales para cada título.


El primer libro que leí es obra de un divulgador científico y youtuber.


Sabor Cósmico (y otras ficciones) de Aldo Bartra. Editorial BurnLi.

Durante todo el 2018 empecé a ver vídeos en Youtube sobre ciencia y descubrimientos espaciales y di con el canal de Aldo, El Robot de Platón y aprendí y sigo aprendiendo con cada vídeo que veo. Me enteré que había publicado un libro de relatos muy curiosos donde nos ponía en la piel de personas en planetas del Sistema Solar en el futuro de la humanidad. Muy entretenido y de fácil lectura.








Este año a diferencia de todos los anteriores comencé a leer libros de poesía e indagué sobre ese tipo de composición literaria. El segundo libro que leí en 2018 es sobre poesía.



El juego de los peces de Juvenal Machín. Ediciones La Palma. Ministerios del Aire.

Desde agosto de 2017 comencé a escribir en un proyecto que me llevó más de un año (pronto daré más información) y conocí a Elsa López y mientras hablábamos me invitó a la presentación del libro de Juvenal Machín en octubre de 2017. 

La presentación se llevó a cabo en La Cosmológica, entretenida y con música en vivo. El libro me pareció bien, no tengo mucha experiencia con poesía pero es una temática que poco a poco me va gustando.











El tercero también fue un poemario. Me encontraba por Santa Cruz de La Palma, entré en la Librería Trasera y en el escaparate de la entrada estaba este libro y no pude evitar hacerme con él.


Viaje a la nada de Elsa López. Ediciones Hiperión.

De Elsa López no conocía nada de su poesía hasta el momento que leí este libro, ya que solo la conocía por sus artículos publicados en prensa digital desde los tiempos de El Alisio. Al reunirme con ella en diferentes ocasiones para el proyecto que mencioné anteriormente me llevó a querer conocer más de su obra y Viaje a la nada fue el primer paso.









El cuarto que leí fue un pequeño libro orientado a público infantil, pero no por eso es menos importante. 

Momias. El secreto de su vida eterna. Milagros Álvarez. Ediciones Aegyptum.

Pude conocer a la autora en una conferencia en el Museo Arqueológico Benahoarita en 2014, cuando presentó su proyecto de estudio de dos tumbas en la  Necrópolis Tebana en la actual ciudad de Luxor.

Este libro es ameno y enseña las diferencias entre una momia (Egipto) y un xaxo, pronunciado jajo (Canarias) a través de la visión de dos niños, Tanausú y Min.

Este pequeño libro es una perfecta introducción a otro de la misma autora llamado 'Tierras de Momias' que estoy leyendo actualmente.




El quinto que leí fue porque leí otro de la misma autora e ilustradora en 2017.

Leyendas canarias. La isla de San Borondón. Versión de Lorena Marín e ilustrado por Ana Campos. Susaeta ediciones.

Me hice con este por varios motivos. Para leérselo a mi sobrino, porque también me gusta y para quizás tener la colecciones de leyendas canarias. La versión trata de dos amigos que viajan en barco y descubren la misteriosa isla a través de un documento que sacan de la biblioteca.






El sexto fue el de mi autor favorito. Lo leí en verano. Todavía me quedan algunos títulos por leer.

El fuego invisible. Javier Sierra. Planeta.

Con este libro Javier Sierra consiguió el Premio Planeta en 2017, la verdad fue genial ver el momento en el que se lo otorgaron.

Este libro me gustó porque habla del poder de las palabras y la búsqueda del origen del Grial.  Sin embargo no me gustó tanto como otros títulos del autor que me encantaron como El Ángel Perdido, La ruta prohibida o incluso El Maestro del Prado que me ayudó a conocer el mundo del arte. 

Me pareció algo lenta al principio y el final me pareció un poco inverosímil. Sin embargo tiene otros puntos fuertes como la guía del protagonista David Salas, la carismática Victoria Goodman. También me gustó mucho el trato de José Roca, el abuelo del protagonista.

El séptimo libro también lo leí en las vacaciones de verano.

Las Breveritas: paisaje, historia y tradiciones de una cruz renombrada. Elías Manuel Bienes Fernández. Carta Diferentes Ediciones.

Asistí a la presentación de este libro antes de irme de vacaciones.

Ya que me gusta la historia, sobretodo la de mi isla y la cruz queda más o menos cerca de mi casa, así que quise asistir. La presentación me gustó mucho, el autor explicaba detalles que me sorprendieron y el porqué eligió el título de su obra.

Es genial conocer la historia de tu pueblo y este libro esconde mucha historia que desconocía.




El octavo libro fue un bestseller.


El Código Da Vinci. Dan Brown. Planeta. Edición Booket.

Este es el último libro que leí en 2018. Recuerdo que entré a la Librería Papiro. Buscaba alguna novela interesante, tras ver los ejemplares no vi ninguno que me gustara hasta que justo antes de salir vi este título, había visto la adaptación cinematográfica y pensé que si en su día me gustaron las películas de El Señor de Los Anillos y luego me leí los libros que me gustaron todavía más, tal vez con este pasaría algo parecido.

Y así fue, aunque me costaba quitarme de la mente a la Sophie Neveu interpretada por Audrey Tautou, ya que en la novela es una mujer pelirroja de ojos verdes, en la película es morena y ojos negros. Otra parte que me pareció mejor en el libro fue como dan con el nombre Pope (Papa) con la bibliotecaria que no recuerdo el nombre en lugar de ser un hombre con un teléfono móvil quien les da la pista. Silas fue perfecto, mejor en el libro pero que la película fue casi idéntico.


Si te gustan o te interesan espero que te gustara esta entrada.
En 2019 espero poder seguir leyendo y descubrir nuevos autores y libros interesantes.


Sin más desde mi blog...

Un saludo y hasta otra entrada. 



sábado, 5 de enero de 2019

Fotos que hice en 2018

Hola a todos/as.


Durante todo el 2018 pude recorrer varios puntos de la isla por motivos del trabajo, para las publicaciones en el blog o mis proyectos, aproveché esos desplazamientos para hacer alguna que otra foto. Hice muchas, seleccioné unas pocas de las mejores que me quedaron.

El tema de la fotografía lo tengo un poco olvidado, pero a la mínima oportunidad pude hacer alguna que merece la pena compartir.

Como esta foto de unos caballos en el municipio de El Paso. Iba en busca de pirámides y amontonamientos de piedra y me encontré con estos bellos animales.




También tuve la suerte de ver este grupo de vacas y terneros, y como no, pude hacerle unas fotos.




La costa de Fuencaliente siempre me atrae con sus negras rocas de lava solidificada...


...o sus manantiales sanadores.


Fuencaliente tiene construcciones que narran la historia del pueblo y merecen una foto. La Fuente del Vino.


Una de mis visitas a Puntallana me dejó este paisaje.


Un día descubrí a un tizón cogiendo sol.





Visité la Nao Santa María en su visita a la isla en abril de 2018, fue magnifico y me gustó mucho. Puede que hable de ello más adelante, con más fotos.


En 2018 también pude visitar los yacimientos aborígenes de El Paso, el petroglifo pertenece al yacimiento de El Verde, hay muchos y la luz cuenta mucho para ver otros que están más borrosos.


En Breña Baja, pude hacer algunas fotos como esta desde el paseo del litoral.


O esta otra de un campo de flores en Las Ledas.



La costa de Villa de Mazo, en La Salemera.


Una iguana en Las Manchas.



Una vista del pueblo y el puerto de Tazacorte.


La Iglesia Matriz de El Salvador, en Santa Cruz de La Palma.


Y una paloma en la plaza de España.



Tengo algunas fotos más, pero creo que en esta pequeña muestra se puede apreciar el contraste de la isla. 

Espero que les haya gustado.

Sin más desde mi blog...

Un saludo y hasta otra entrada.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Visitas que sorprenden

Lo que voy a relatar a continuación ocurrió en verano. Mi familia y yo estábamos de vacaciones, era de noche y mi padre regaba el césped, después del fuerte calor le vendría bien. 

Fue entonces cuando escuché unos pequeños golpes en el suelo, me acerqué y vi que era una libélula que trataba de separarse del suelo para volar pero sus alas se habían pegado al suelo por el agua. Con cautela me aproximé al insecto y puse mi mano sobre él y se agarró a mis dedos con sus patas. Llamé a todos y mi sobrino lo miraba con una mezcla entre curiosidad y miedo, no sabía lo que era (ahora sí y le gusta). Comencé a sentir una gran fuerza, como una tensión eléctrica que hizo vibrar mis dedos, luego de unos segundos, la libélula comenzó a mover sus cuatro alas, sentí que iba a volar, alcé la mano y se perdió en la oscuridad.

Estas son algunas de las fotos que me hicieron después de que la libélula se agarrara a mi mano.



Luego vimos que se posó en la pared y al ser blanca, la libélula luciría espectacular, así que fui a por mi cámara y le hice una única foto y este es el resultado:



Quería compartir esta experiencia con ustedes, en realidad quería escribir todo esto después de volver de vacaciones pero entre los proyectos, el trabajo y demás no pude. Espero que les gustara.

Sin más desde mi blog...

Un saludo y hasta otra entrada.

martes, 18 de diciembre de 2018

Esculturas de la Isla: el monumento Lo Divino

En estas fechas navideñas en la que en cada rincón oímos villancicos y disfrutamos de la Navidad, a los palmeros nos vienen a la mente dos palabras: lo Divino.




El monumento Lo Divino, rodeados de árboles flamboyán, lo podemos encontrar en la empinada  plaza adoquinada de Vandale, apellido de una importante personalidad del siglo XVI en La Palma, de origen flamenco era escrito Van Dalle

Fue instalada en 1997 y es obra de Fran Concepción.

La obra artística es un homenaje a los grupos de cantadores y tocadores de canciones en Navidad que recorren la capital de la isla desde el comienzo de las fiestas navideñas hasta el final de las mismas. 





Espero que les haya gustado.

Sin más desde mi blog...

Un saludo y hasta otra entrada.

martes, 17 de julio de 2018

El frondoso norte. Segunda parte



Dejo atrás la casona de Juan Fernández de Lugo Señorino y la ermita de Santa Lucía en su particular entorno, tomo la antes sinuosa y ahora más recta carretera, continúo observando las altas y verdes montañas a mi izquierda, me desvío y entro al núcleo del pueblo, silencioso, aunque con puntallaneros y visitantes curiosos. La iglesia de San Juan Bautista, erguida hace siglos se mantiene elegante, uno espera que su entrada estuviera en el frente, pero este templo las tiene en los laterales, pude escuchar el repique de sus campanas; cada templo tiene su sonido característico.  Llegamos a la Galga, me vino a la memoria la alta atalaya natural que preside una estatua que parece desafiar al vacío, rodeada de longevos Dragos. La recompensa es magnífica, tanto si llegas en coche o a pie, más meritorio esto último, desde lo más alto podemos divisar todo lo que nos alcance la vista, el puente de Los Sauces, sobre el barranco de los Tilos, o en la costa del municipio vecino —más alejado— el primer faro construido en la isla, en el reinado de Isabel II, conocido como el Faro de Punta Cumplida. Y de noche... de noche podemos maravillarnos con el firmamento en todo su esplendor. Montañas y acantilados pueden ser oteados desde el mirador de San Bartolomé y su magnífico monumento a la Leyenda del Salto del Enamorado, a la espera de ser fotografiado. Eché en falta un panel que contara su conmovedora historia… pero si preguntas a la gente del lugar estoy seguro que gustosas te la contarán.